martes, 9 de enero de 2018

EL BANCO DE PAPÁ
Ese era el banco de papá.
Se sentaba ahí, a pensar el mundo, y a pesar del mundo, manipulando su pipa, olorosa como bosque, como si fuera un prestidigitador o un titiritero de vidas pequeñas.
Nunca entendí su ansiedad. La pipa que él fumaba hacía que viejos fantasmas, volátiles pero torpes, salieran a la superficie. 
Yo lo miraba perplejo, de pié, lleno de preguntas, que él, ni yo, nos contestamos jamás.
Su gorra anticuada, de estampa italiana, le daba prestancia, aún cuando saludaba a personas desconocidas.
Nunca entendí a papá. Nunca supe quién era. Ni cuáles eran sus miedos, sus preguntas, sus inseguridades.
Solo sé que fabricaba fantasmas, que parecían pelear en el aire, para distraerme a mí, y escapar de mis preguntas.
Y si llovía, los fantasmas que papá creaba, se quedaban dormidos, y otras siluetas danzantes, mucho más vívidas y ágiles, jugueteaban por ahí, con muchísima más gracia, embalsamadas por las gotas de la lluvia.
Una vez, papá se animó a abrazarme, sentado en ese banco, luego de exhalar su etéreo y oloriento humo. Pero no me dijo nada.
Nunca lo ví llorar. Nunca. Solo fabricaba fantasmas, con el humo de su pipa. Y cada vez que lo hacía, empecé a anhelar su abrazo.
El tiempo pasó, y durante una siesta de mayo, el otoño me robó a papá, sin pedirme permiso, ni avisarme nada.
Y su banco también quedó también sin vida.
Cada vez que paso por ahí, me siento, en ese lugar sagrado, y espero.
Supongo que papá sigue ahí.
Supongo que querrá darme un abrazo …
Debajo de esas copas
¿Todavía me ves? ¿Puedes aún verme?
No sé muy bien porqué camino siempre así: escondido entre copas de árboles que no dejan que el sol llegue.
El aire es ideal, lleno de fresco matinal, neblinoso y opaco, como tanto me gusta. Amo este otoño. Lo amo.
El sol me quemaría. No lo quiero.
El camino húmedo lleva a un solo lugar, donde no hay espinas.
Estoy solo de nuevo. ¡Pero el aire es tan puro!
Esos techos de hojas, barnizados de noche por la luna, se me caen encima, como papelitos cincelados por niños traviesos, que festejan mi paso. Pero casi ni los veo. No hay tiempo ya.
Míralos… son pañuelos danzantes, en estado de rebelión, asfixiándose, desordenados, que quieren que yo siga.
Camino sobre un piso lacustre, oceánico, que espeja con timidez opaca, el mundo de arriba.
Ya dejé atrás la tristeza. La salida está cerca. La veo.
Me mojo los pies, un poco. Pero me hace feliz, caminar por aquí, asediado de gotas otoñales que me colman.
Todavía no apareciste.
Pero sé que, radiante, me asfixiarás con tu luz. solo te pido ésto: no me quites el aire.
Que la vida, y nuestro amor, sean siempre otoñales.
El sol, siempre caprichoso, puede esperar.
Texto: Coqui. Pintura: Leonid Afremov.

MUJER DE BLANCO
Con tu vestidito blanco
flagelabas la noche umbrosa
Y yo, desde mi frágil banco,
te descubría, celosa.
El farol, esquivo, observaba
cómo aplacabas la noche
y el ombú, en sigilo, aspiraba
de tu perfume el derroche
Sobre los pisos diezmados
por esa lluvia tan bella,
copiabas pasos cansados
como siguiendo a una estrella.
Yo me quedé, rubicundo:
tu luz de ángel partía,
en dos mitades el mundo
mientras la luna moría.
Cerré la noche abatido:
te esfumaste como brisa.
como nunca lo he sentido...
yo de tu amor, tengo prisa.
Poema: Coqui. Pintura: Leonid Afremov.

TUS FLORES
Me tuve que ir, una vez más.
Otra vez dejé las rosas, con los olores de tu vida.
Yo no tenía espacio para tanta belleza modelada en flores, aunque los colores y los aromas recién empezaban a bullir, desde tu emulsión de pétalos maduros.
Exhalabas un perfume cósmico, con fragancias que espejaban vidas pululantes en otras galaxias, jamás capturadas. Yo sería el pionero. El gran catador de tus pinceladas, cuyo lienzo sería mi vida.
No solo desplegabas chispazos cromáticos en forma de luces, sonidos y perfumes. Tú eras el arte.
Volví a dejar las rosas. Me puse el paraguas, para cubrirme el cabello. Y me fui. Sin que lloviera una gota.
Pero quedará tu perfume, etéreo, magnificente.
Los faroles cansinos volverán a marcarme el camino, para retomar el círculo.
Volveré a ser el mismo, volveré a pecar. Me llenaré de espinas la sien.
Pero seguiré sintiendo el olor de tus flores, que una vez dejé. Y viviré, como pueda…
Texto: Coqui. Pintura: Leonid Afremov.
TRES COMPAÑEROS
Los árboles delgados les marcan el camino. ¿Adónde van? ¿Qué ritmo tenue los lleva?
Alma tripartita: un poco hombre, un poco mujer, un poco perro. Los tres son uno. Y van juntos, alivianando cargas.
De un lado, lluvia de luces, todas desatinadas, como en danza tremulante e indisciplinada. Del otro, sombras estrujadas por aquellas chispas. 
El silencio los nutre, aunque hablen, los tres.
Seres arbolados, de cintura refinada, con copas tímidas, confiesan que es otoño. Dulce otoño… de frescores nocturnos y húmedos de garúa.
Los faroles triados en esferas perfectas también aducen recuerdos de caminatas reflexivas. Yo no estuve ahí. No pude.
Es el mejor paisaje. Ustedes tres, en sintonía cósmica, aluden a galaxias lejanas. No se detengan. No importa si llueve.
Hay soles estampados en cada paso que dan. El camino es eterno. Deslúmbrennos, como lo hacen esos colores fúlgidos en estado de espasmo.
Dentro de sus almas hay exceso de vida, modelada en chispas oceánicas que titilan, alocadas.
Dios sigue pintando. Me quiero despertar….
Coqui. (Pintura: Leonid Afremov)



MUJER BAÑADA DE LUCES NOCTURNAS
Calle cincelada por besos de luz, fragmentada en espasmos multicolores. Dios dibuja soles, estrellas y galaxias pintando caprichosamente la noche, mientras caminas trémula y pensante. Las chispas cromáticas me asfixian los ojos. Y los tuyos. Nada es opaco. Menos tu luz.
Tu paraguas y tu vestido, blancos, absorven la danza galáctica ante la cual te rindes. Yo también me rindo.
Te veo pasar, silenciosa, y única, sin interrupciones ni bocinas cercanas. Solo brillas. Brillas. No se quién eres. Pero tu halo fantástico ha infringido mis escudos.
Los faroles, en línea, fingiendo crucifijos, te marcan el camino, protegiendo la arcaica y pétrea calle. Por allí pasaron héroes.
Yo rezo. No eres de aquí. No puedo hablarte.
Todo es despabilante. Pero silencioso. No hay almas durmientes. Mis ojos quedan exhaustos. El universo fulge, exagerado, sobre tu calle, diezmada por el capricho de un dios que dibuja ebrio. Los astros están ahí, hasta en el suelo, impregnados de eternidad.
Por las ventanas alguien te ve pasar. ¿Te ven pasar? O solo es un invento de Dios tu leve caminata. Ellos duermen. Temen tanta luz.
Sí, ya sé. Eres un ángel. La lluvia no es tanto. Eres tú, que me humedeces los ojos, enamorándome.
Coqui. (Pintura: Leonid Afremov)

sábado, 30 de julio de 2016

ALMA QUE PIDE PAZ

Desempáñame los ojos, veo mal
Desescótame los labios, ya ni beso
Desencájame esas nubes, son de sal
Desentróname las manos, son de yeso.

Amigájame los golpes, son tan duros
Amiláname los miedos, tienen suerte
Almohadóname las sienes, siento muros
Acongójame despacio, huelo muerte.

Enarbólame los días, no los veo
Empodérame las manos, son de hielo
Enaltéceme las noches, soy tu reo
Embandérame en tu paño, es el cielo.

Desanúdame la risa, es tan bella
Desafíname los gritos, tienen rabia
Desentiérrame las noches, hay estrellas
Desempólvame la vida, aun es sabia …


MUJER PINTADA EN ÉTER

Si enarbolas tus labios en danza
Si no castras, de pronto, la risa
Si no amas, con hiel en la panza
Si apareces en forma de brisa…

Volaré, ya lo se, medio lento.
Plantaré mis carbones en punas
Y serás como nieve de viento
Y seré mil migajas de luna.

Si no duermes y besas la noche
Si me pintas espejos azules
Si me tapas, fingiendo derroche
Si me curas, con vendas de tules…

Naceré, otra vez, como nube
Aunque tenga mordida la calma
Vagaré, como viento, que sube,
Mientras tú, me acaricias el alma.


martes, 14 de enero de 2014



DESEOS

Quiero embriagar tu boca castaña,
Hurtar tus lágrimas, donde me mojo,
Refrescarte el aura, y teñirme de rojo,
Escucharte la voz, que tanto daña.

Nadar en tu lago, mutilar mi calma,
Dormir en tus palmas, adornar tu fiesta,
Quemarme las dudas y acortar la siesta,
Morir en tu manto, que me abriga el alma.

Estrujar mi sangre, vulnerar tu nido,
Bailar en tu lluvia, y volar despierto,
Violar tu montaña, corazón desierto,
Beberte la vida, de veras vencido.

Comer en tus labios, regalarte el cielo,
Esconderme en tu panza, como un armiño,
Sacarme las gafas y soltar al niño,
Que sube de noche a escalar tu pelo.


domingo, 21 de octubre de 2012

A la vieja Elba, MI vieja, que dejó este mundo el julio de 2004
A este humilde poema, lo escribí a las pocas semanas de su partida.

A veces TE SIENTO …

En el botón de la camisa
que me arreglaste hace un mes,
para que yo pudiera estar “bien vestido”.

En la cara del piquetero Castells
a quien no puedo criticar ni alabar
mientras miro la tele
porque no estás vos para escucharme.

En la máquina de coser
tan llena de tus manos
que se quedaron sin tocar
el pelo semilargo de una nena italiana (tu nieta).

En la taza con aceite viejo
que dejabas bajo la canilla de la cocina.

En tu Biblia chiquitita,
que llevabas a todos lados
como si escondieras al Cristo
que, según vos, te abrazaba en los malos momentos.

En el mate enchapado en lata
donde nunca entraba mucha yerba
y que todavía uso.

En las plantitas que regabas
en las tardes con sol
como si fueran tus hijas postizas.

En las fotos familiares
que exponías en la cómoda de tu pieza
como si fuera un desfile militar.

En tu altar tan lleno de santos
y de vírgenes pequeñas.

En los pañuelos viejos, que te tapaban la cara,
para salir a la intemperie,
sin que el viento de la vida
te agrediera.

En cada gol de River, que curaban la soledad
de tus domingos.

En el plato que ya no pongo
en esta mesa mal tendida y desordenada,
que se llena de un silencio,
que me aturde
cuando quiero almorzar.

Te fuiste un mediodía bastante frío
como tu respiración
tan cansada
por un amor maternal inconcluso
asfixiado en una tierra lejana,
mientras la Legrand comía con Pergolini.

Esa tortilla de papas
(la que me hiciste ese día
sabiendo que era el último)
tiene el valor incalculable
de tus manos mustias
ajadas de amor,
haciendo la comida.
Pocos pudieron palpar
tu vacío inmenso
tu corazón demandante
de caricias de niño,
de abrazos de hijo,
de risas de nieto,
de compañía de esposo.





Y a pesar de que te hartaban
los ladridos molestos
de mis perros sucios
“esos perros vagos y pulguientos” –decías,
ellos todavía lloran tu partida
y extrañan tus retos y rezongos
y tus salidas a caminar
cuando te seguían de cerca,
para cuidarte
aunque vos no te dieras cuenta.

Dijiste una vez que una virgen te salvó la vida
y que ahora estabas lista para que te llevara
En paz. Así fue. Yo no lo esperaba.

Te siento…

En los mates que ahora improviso
todos los días, como puedo.
Ellos no tienen la dulzura que vos le ponías
por más que los llene de azúcar.

En los silencios de la siesta.
que para vos eran sagrados.
En las macetas rotas, con huecos.
En los almohadones de lana.
En los frascos con yuyos.
En los cartas de naipes
ahora vacantes
esperando ser maltratados
por las viejas del chinchón.

Ahora tus pulmones y tu garganta
tienen la paz
que tanto querías.

Esta triste tarde de domingo
sigo sintiendo
la suavidad tierna
de tu pelo ceniciento y viejito.

Cuánto extraño…

Tus pasitos cansados
en busca de sol
para poder tender la ropa.

Y el calor de la estufa en invierno,
que te besaba los pies.

Y las tortugas del jardín
que esperaban tu porción de tomate.

Y el osito de la infancia.

Y tus manos viejitas
agarrando las mías,
antes de dormir,
cuando era un niño.

viernes, 21 de octubre de 2011

Al Santi Miranda, que decidió irse abruptamente un día ..

Una vez leí un poema de un libro de Antony de Melho (ex sacerdote jesuita)... que se llamaba "Porqué mueren los hombres buenos". En realidad, no recuerdo bien qué decía o si era algo lindo o feo.
Pero, con el paso del tiempo, encontré la explicación más bella, reconfortante y optimista que se puede tener sobre alguien que se va ...
Dice el budismo, que cuando una persona muere, se transforma en un "ser en estado de latencia", es decir, en un ser que no puede accionar, porque ya no está en el plano de los vivos.
Entonces, todos aquellos que SÍ ESTAMOS VIVOS, podemos enviarle LUZ, ALEGRÍA y FELICIDAD a ese ser, por más que las circunstancias en las que esa persona se fue, hayan sido terribles.
Cuando una persona VIVA, repite NAM MIOJO RENGUE KIO, tiene el poder de ATRAVESAR el universo, hasta los lugares más recónditos, incluso hasta el corazón de alguien que ya no está, insuflándole LUZ, ALEGRÍA y FELICIDAD, a ese corazón, por más dañado que esté.
Podemos ELEVAR EL ESTADO DE VIDA, de alguien que ya no vive entre nosotros.
El único requisito es PONER EL CORAZÓN, al repetir NAM MIOJO RENGUE KIO, para que ese ser que se fue, encuentre una gota, un chapuzón, o un océano de las cosas que no sintió en vida.
Es increíble, pero así es....
Repitamos muchas veces esta frase, que tiene, ella sola, el poder de atravesar el universo, y llegar al lugar más recóndito, que no es una galaxia lejana, sino de llegar al corazón de alguien que ya no está entre nosotros. Pongamos el corazón, para llegar al corazón de él, y llenémoslo de LUZ ...

Gracias, Santi, por tu grandiosa vida de pisciano, que, como buen pisciano, sentiste los dolores de la vida, de manera un poco más intensa que los demás.
Pero siempre, incluso ahora, PODÉS SENTIR ALEGRÍA ....
Un abrazo …

 

domingo, 16 de octubre de 2011

TORTILLA DE PAPAS

TORTILLA DE PAPAS

El último día, el día que te fuiste, vieja, me hiciste de comer tortilla de papas.
Esa mañana, te levantaste rara, con mucha energía, con esa fuerza que la vida te había quitado hacía ya mucho tiempo.
Nunca te esforzabas demasiado en cocinar, como tampoco en vivir, porque ya las cosas no tenían mucho sentido para vos.
Día a día, todos te veíamos marchitar, en la cama, tejiendo, escapando de la vida, masticando esa oscura habitación, llenas de santos y de remedios, que te impedía respirar el aire primaveral que había afuera.
Matizabas algunas tardes domingueras con las viejas del chinchón, que te alegraban la vida discutiendo si había que cortar con menos de 5 o menos de 7. Pero no querías vivir más.

Aquella mañana, la última, cerca del mediodía, te levantaste con toda la fuerza del mundo, caminaste hasta la cocina, y empezaste a cocinar tortilla de papas. Yo no entendía qué te pasaba. Hacía mucho que no te veía así, tan decidida a hacerme una comida tan rica, cuyo gusto yo casi no recordaba.

Vos, vieja, decías que la tortilla de papas era algo demasiado complicada para hacer, porque todo para vos se había tornado difícil: respirar, cocinar, amar, vivir.
Muchas veces te enojabas porque la tortilla te salía quemada, o más bien, “descuajeringada” como si fuera un masacote desordenado.
Pero a mí, a mí me encantaban, porque me endulzaban no solo el estómago, sino el corazón, aunque estuvieran pasadas de sal.

Hace un tiempo conocí a una mujer que quise mucho, que detestaba la tortilla de papas: su esposo, una vez, le había propinado una feroz paliza porque la tortilla que ella le había preparado, estaba mal hecha. Ella miraba a las tortillas como algo fantasmagórico y terrible. Muchos años después, ella me cocinó una tortilla de papas, y yo sentí que así, había curado su herida.

Ese día, el 15 de julio de 2004, comí tu última tortilla de papas, la mejor de todas, porque estaban saturadas de tu amor de madre, que me curó todas las heridas.
Si alguna vez sentí, equivocadamente, que no habías sido una “buena mamá”, durante ese frío mediodía de julio, el calor sofocante de ese masacote hecho con huevos, papas y aceite, me curó todas las heridas.
Tu amor de madre, escondido en una TORTILLA DE PAPAS, bajó por mi boca, llegó a mi estómago, y sin demasiado permiso, se instaló en mi corazón y me alimentó el alma, borrándome  todos los rencores.

Desde ese día, me la paso mintiendo por ahí… Cuando me preguntan, cuál es mi comida predilecta, les respondo: “Lo mejor es el locro”, y todos me creen …
Pero ahora, acabo de revelar mi secreto más íntimo, el que no quería contar a nadie: mi corazón se llena de luz, cuando algún corazón compasivo, me cocina tortilla de papas.

A partir de ahora, empezaré a escribir mi tesis, que será irrefutable para cualquiera:
Cualquier hijo que esté enojado con su mamá, solo debe hacer una cosa: pedir que le cocine TORTILLA DE PAPAS. Cualquier mamá que no pueda hablar con su hijo, deberá escribirle por mensaje de texto: “Hijo, cociné tortilla de papas para vos”
Así, tal vez los estómagos queden indigestados de comida…. Pero los corazones, quedarán indigestados de amor...  y todas las heridas quedarán curadas. Para siempre.
Feliz días a todas la madres del mundo ….

lunes, 27 de junio de 2011

Nació la bodhisatva Juana ...


En el mes de mayo, entre las montañas de San Javier, nació Juana, rodeada de extraños sucesos que la presentan como una verdadera bodhisatva de la tierra ... Me salió escribirle ésto ...

Como la más esplendorosa y virginal flor del loto,
que nace límpida y pura,
asombrosa, magnética, indestructible,
arrogante y soberbia,
por humillar al sucio fango que la rodea,
impregnándolo de blancura, luz y candidez,
y liberándolo de su insignificante oscuridad …
así llegó al mundo, Juana,
la primera mujer de la cuarta generación de Mirandas.
Será un refulgente faro de luz
que hará titilar las pupilas de un ciego,
un diamante encandilador, que azuzará demonios,
una chispazo estelar en la opaca medianoche,
una vertiente refrescante contra almas enjutas y viejas,
una grandiosa y feroz bodhisattva,
ungida y elegida por las fuerzas del universo,
para curar espíritus entristecidos
y redireccionar timones sin rumbo …
¡Bienvenida, hermosa y magnificente Juana!
La vida ya te invitó
a navegar en tu vertiginoso barco solar,
por este pequeño mundo de gente vulgar,
que buscará, irremediablemente, tu refulgente y esplendorosa LUZ ..

NAM MIOJO RENGUE KIO

domingo, 19 de junio de 2011

Este poema, me costó mucho escribirlo ... es un poco triste, así que, las personas que sean muy sensibles, por favor, no lo lean. ¡Gracias!

Los cuatro pasos

(Poema a Florindo Antonio Travaglini, el “Tony”,
mi padre, que murió en 1984)

Es de tarde ahora, hace frío afuera.
El patio con hojas, parece otoñal.
Salió lentamente, sin cerrar la puerta.
Se paró solemne, dispuesto a observar.

Al lado sonriente, su mejor amigo,
Su viejo vecino, lo intenta abordar.
“¿Cómo andás, pelado, para cuándo un vino?”
No duda un instante, y lo va a buscar.

Sobre aquella mesa, dos vasos servidos.
No importa la parla, hay que “manducar”.
Salames y queso, limón esparcido,
Y un corazón triste, que no quiere hablar.

Qué gorra tan cursi: De un azul marino.
Marrón, la bufanda, y ojotas, ¡qué mal!
Mas todos lo quieren, ¿quién ve el desatino?
Pero nadie sabe, que empieza el final

De noche no duerme, se apoya en la silla.
Al dolor de espalda, no puede calmar.
La melancolía, de nuevo, lo pilla.
Y una bella vida, que no aguanta más.

Y en una mañana, de mayo celeste,
Ató sus zapatos, salió sin chistar.
Y esos cuatro pasos, y el abrazo… ausente.
Dentro de mi mente, no se borran más.

La clínica es triste, estar internado.
Pasé una semana, sin verlo silbar.
Los médicos dicen: “está mejorando”.
Y el último día, lo voy a encontrar.

Terapia intensiva… otra recaída,
“nadie puede verlo… está medio mal”
Y esa tarde negra, como distraída,
Se escapó su vida, con la mía… atrás.

Y los días tristes, cuando el alma ordena,
Me abrazó la pena, con una canción.
Y las noches viejas, cuando tengo insomnio,
Me he puesto de novio, con la depresión.

Todos lloran, todos, tu descanso eterno,
Pero a mí me cuesta, yo no sé llorar.
En tu cielo grande, ya no habrán inviernos…
Yo quiero tu abrigo… ¡tengo frío, pá!







sábado, 11 de junio de 2011

Cuerpo de perro, alma de prócer



Hace un tiempo le escribí ésto a mi perro Chebere, que se fue el 28 de abril del año pasado, ya viejito ... espero que les guste .... (la foto es de cuando era un bebé)

Chebere, siempre recordaré con alegría tus trancos de niño travieso, cruzando la calle asfaltada de la esquina, tan vertiginosa como tu vida.
A veces parecías un pequeño gran hombre que ladraba desencajadamente a fantasmas inexistentes, que te asustaban, transformándote en el perro más amado y más odiado del barrio.
Tu fidelidad de perro callejero, inigualable, saturó de amor mi corazón, enseñándome el verdadero significado de la palabra “lealtad”.
Procaz, bardero, atrevido, maleducado, visceral, rockero, lascivo, suicida, pasional. Te mostrabas tan desafiante y rebelde, que muchas veces pensé que la muerte no se animaría con vos.
Viejo y querido Chebere, alma de antihéroe, que con ladridos estrepitosos y el pecho fornido y amplio, le hacías frente a cuanto humano o automóvil se te cruzaba antipáticamente en el camino…
Todavía siento tus rebuznes de asno salvaje dando topetazos irrespetuosos contra la puerta del patio. Y bien tarde, cuando escucho algún ladrido nocturnal, sueño que puedo volver a encontrarte intentando masticar algún objeto de plástico.
Pequeño gran perro de labios colgados, estirpe de prócer, con tinte de gladiador.
Gracias por estar al lado mío, por tu endemoniada vida de hombre, cuando a veces mi vida… era la de un perro.
Yo no creo mucho en el cielo, pero vos… estás ahí.

viernes, 1 de abril de 2011

El gorila pelirrojo

(A este poema lo escribí cuando nació el Fran, alla por el 2000. El poema lo dice todo ...)

Después de gran sufrimiento
y tantos barcos hundidos
nació para darle aliento
a muchos sueños perdidos.

En arrebato de soles
como cachorro bandido
emergió, con su gran mole,
dejando el cielo encendido.

Tan grandote y tan pequeño
pesado como un camión
protesta, frunciendo el ceño,
y brama como un avión.

Jugando a ser monigote
revolcado en una cuna,
cuando alarga los brazotes,
puede acariciar la luna.

Por la tarde se adormece,
sacando a luz su bravura,
jovial, su cabeza mece,
cuando le dicen: "¿ternura?".

Por su gran temple de santo,
lo veneramos con mirra,
y cuando duerme, ¡qué espanto!
muestra su panza de birra.

Ofreciendo nuestras manos,
no alcanza nunca el cariño,
¿quién abraza, desde el llano,
al sol, con disfraz de niño?

Si nos vemos, por antojo,
perdidos en la penumbra,
él nos brinda con sus ojos,
la luz que todo lo alumbra.

Y es un muñeco que calma,
de la vida, la espesura,
y es un médico del alma,
que todo lo que toca, cura.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Pedro ... El "sol negro"

(Lo hice al poco tiempo de nacer Pedro, allá por enero del 2008 .... unos años antes habían dado una serie en Canal América, que se llamaba "Sol negro", que trataba de la vida en una cárcel ... en ese título me inspiré para escribir este poema, que habla del negro Pedro)

Es un gordo valija abetunado,
una pelota de básket, un pomelo,
un Michelín esponjoso, bienhumorado,
un muñequito de torta, un caramelo.

Es un globo oscuro descolgado,
un pupinauta saltante, medio afgano,
un chupetín de coca, empaquetado,
un monigote que cabe en una mano.

En una miga de pan, un Petete,
una albóndiga de goma, un marciano,
un "nero cara e sanguche", un pebete,
un Chavo Fucks en chiquito, un enano.

Es un cachorro de panda, un tibetano,
un abejorro pensando, un caracol,
un ekeko sin pucho, un buen villano,
es un prodigio en el cielo: EL NEGRO SOL.